Mis abuelos (Concurso Zenda #NuestrosMayores)
Siempre que va a ver a su abuelo lo hace con la camiseta del Sevilla F.C. puesta. Él se la regaló. Se encarga de llevarle las cosas que le dice su madre. Ahora están todos en casa y no hay cole, aunque mamá y papá trabajan en el ordenador. Su abuelo vive en otra casa cerca de la de ellos. Desde que a los niños les dejan salir es la primera vez que lo ha hecho. Su padre le ha acompañado a casa del abuelo, pero no ha subido. Solo su madre habla al abuelo. Ahora se preocupan más porque ven en las noticias que muchos ancianos están muriendo, pero él no quiere que mueran sus abuelos. Les ha pedido que acepten al abuelo en casa, pero le han contado que el abuelo tiene novia. Ha intentado hacerse el mayor, pero no lo ha entendido. Los viejos no tienen novias, piensa.
Cuando regresa, su abuela está en la cocina. Le había cocinado arroz con leche. Había dejado un plato fuera de la nevera porque sabe que a él le gusta calentito, aunque siempre le advierte de que le hará daño al estómago. Porfi, porfi, una cucharadita solo. Pero una. Andrés coge uncucharon de servir sopa. ¡Antié! Con una cuchara pequeña, no esa. Nunca le dicen a la abuela cuándo van a casa del abuelo. Ella no pregunta a nadie, pero habla con Andrés. ¿Por qué has tardado tanto en el videoclub? No sabía qué peli coger. ¡Antié! No tardaba nada en pillarlesus mentiras y, entonces, Andrés era honesto. Fui a ver al abuelo. Ya. ¿Y qué te dijo? Se estaba vistiendo. Ese viejo presumido siempre será presumido. ¿No iría a salir? No abuela, no se puede salir. Los abuelos menos. ¿Estaba solo? No. ¿Con la misma? Sí. ¡Qué raro en tu abuelo! ¿Y qué hacía ella? Cocinaba y limpiaba. La abuela piensa.¿Cómo estaba vestido tu abuelo? Llevaba una camiseta interior blanca. Sin mangas. Yo quiero una abuela. A ver. Acércate más, Andrés. Lo hace y ella le huele, pero lo hace de forma distinta a como cuando huele la comida. Le cuesta un poco hablar. Tu abuelo se compra colonias con olor a viejo. Abuela, el abuelo es viejo. ¿Yo soy vieja? No.¡Antié! ¡Qué mal mientes! ¿Cómo tiene el pelo ella? ¿Como yo? No. Melena. Pues ya no es edad de melenas.¿Lo tenía blanco? No, abuela. Estas preguntas no las comprendía, pero su abuela continuaba. ¿Y no lo tenía nada blanco? No. Abuela, ¿hasta qué edad se puede llevar melena? No le escucha la pregunta. ¿Qué le decía él? No lo sé. Algo le diría, ¿o solo te ha hablado a ti? No. ¿Qué le decía? Andrés no contesta, coge la cuchara y señala el arroz con leche. La abuela sonríe. Vale. Pero dime qué le decía. Que era lenta y que tenía hambre. También que todo estaba sucio. ¿Y ella qué le ha respondido? Nada. Queestuviese conmigo. Ese hombre no sabe lo que es tratar bien a nadie. A mí sí, abuela. Me ha dicho que me va a regalar un reloj y me ha dado cinco euros. ¡Qué generoso!
Andrés come el arroz con leche. Ambos miran por si alguno de los padres viene. Ella no quiere que sepan lo que pregunta al niño ni él quiere que le vean comiendo arroz con leche antes de la comida. La abuela calla, eso significa que quiere escuchar algo más. Me ha dicho el abuelo que él siempre daba mucho dinero a los tíos y que por eso vive en una casa pequeña y tú en una grande. Eso enfada a la abuela. Será mentiroso toda la vida. A tus tíos no les daba nada. Se lo compraba a los hijos de los demás. A tus tíos les tenía que poner yo cartón en los zapatos para que no les entrase agua por los agujeros. Todos heredaban sus zapatos. Pregúntale a tu madre. Les tenía que poner tres pares de calcetines porque les quedaban muy grandes.Jopé. Si era tan malo como siempre dices, ¿por qué te casaste con él? La abuela tarda en contestar, pero lo hace.Las personas cambian. No sé. Era mentiroso y yo le creí. Poco le importó lo malita que estuve tantas veces en el hospital. O cuando… La abuela decide callarse. Esas cosas ponen muy nervioso a Andrés. Le gusta cómo le habla su abuela porque le trata como a un adulto, pero le inquietacuando no le termina de contar las cosas porque es como si le considerase un niño de nuevo. ¿El qué abuela? Da igual. El abuelo cuando me ve llora. Dice que él quería mucho a mi mamá. La abuela responde con condescendencia. Ese hombre nunca ha querido a nadie más que a su soberbia. ¿Qué es soberbia, abuela? Da igual. Olvídalo. ¿Quieres más arroz con leche? Sí. ¡Yupi! La abuela se acerca y gimotea. ¿Por qué lloras abuela? No lloro. Se me ha metido cebolla en el ojo. ¡Antié, abuela! El arroz con leche no lleva cebolla. Es de la otra comida y no me imites. La abuela solo llora con tres lágrimas. A Andrés le gusta coger una. Si no quieres que vea al abuelo,no voy. No, hijo. Tú ves. A él le gusta verte. Con los niños es bueno. Pero dices que con los tíos no fue bueno… No me hagas caso. Abuela, quiero que me hables del abuelo.No, Andrés. Eres muy niño. Cuando crezcas.
Se dio la vuelta y el llanto fue muy amargo. Le miró. Era algo que solo podía decirle a él. Andrés, no le digas a tu abuelo que te lo he dicho yo, pero pídele que se cuide, que no salga. Andrés la miró. ¿Te gustaría que viviese aquí con nosotros? La abuela secó sus lágrimas y respondió: Él nunca ha dejado de vivir en mí. Andrés no lo entendió, pero se calló. Quería parecer un adulto que todo lo entendía.
Iván Cerdán Bermúdez


